Anaxímenes de Mileto

Si nos preguntamos por el origen de la filosofía, entendida ésta, en su acepción más elemental, como el cariño por el entender, la respuesta nos conduce indudablemente a las orillas orientales del mar Mediterráneo, a un tiempo en el que los hombres han comenzado a cuestionarse visto que los fenómenos observables de la naturaleza se debieran a la intención arbitraria de los espíritus y los dioses Esta preocupación por los fenómenos naturales será una de las primordiales características del popular como “milagro griego”

mileto

Un devenir prodigioso del pensamiento mitológico al científico que sentó las bases de Occidente así como lo conocemos Pero este tránsito, en oposición a lo que se logre reflexionar, fue un tránsito relajado en el que a lo largo de un largo tiempo convivieron las primeras explicaciones de carácter e inspiración lógicas con los antiguos mitos Es sintomático de esta convivencia que la primera oportunidad que se registra la palabra “physis” (con la que los griegos designaban a la naturaleza) es en el poema épico de Homero “La Odisea”, en un pasaje en el que el dios Hermes contribuye a Ulises a protegerse de los hechizos de la bruja Circe “Hermes –cuenta Homero a través de Ulises- me ofreció su remedio tras arrancarlo del suelo y me enseñó su “physis” En la raíz era negra pero su flor era blanca como la leche”

Aunque en este temprano contexto la palabra se emparentaría de manera directa con el verbo “brotar”, ya se adivinan sus futuras acepciones al referirse a aquello fundamental, y no obstante no aparente, que constituye un fenómeno que, aunque popular por los dioses, tiene carácter inexplicable para los fatales Filósofos de la physis o físicos será el nombre que se le dé a los filósofos correspondientes a la popular como Escuela Jónica, inaugurada en la colonia griega de Mileto por Tales cerca del siglo VI antes de Cristo Dicen que Tales tuvo como discípulo a Anaximandro del que Anaxímenes fue a su vez discípulo y compañero Será exactamente con Anaxímenes con quien se cierre este primer tiempo, portentoso e irreproducible, de la narración de la filosofía, desplazándose el importancia a otras zonas de un mundo, el griego, en medio de una efervescencia y expansión Con Anaxímenes, discípulo de Anaximandro, continúa la investigación de los primeros principios, la investigación ontológica y hay una coherencia interna muy, muy atrayente entre los tres filósofos que hasta la actualidad hablamos, los tres milesios, Tales, Anaximandro y Anaxímenes

Anaxímenes profundiza en la misma dirección de Anaximandro en relación al entender, sobre la investigación respecto este primer inicio, aquello que funciona la dinámica natural, aquello de lo cual surgen todas las cosas y aquello a lo cual todas las cosas, en última instancia, van dirigidas Con Anaxímenes de Mileto, el tercero de los milesios, entramos en un ámbito que es el que fue más amado por la tradición griega, así como Anaximandro, con la cuestión del infinito, del apeirón, entró rápidamente en conexión con las tradiciones bíblicas que siempre pensaban que allí había un salto de excelencia a lo impreciso, no obstante con Anaxímenes, se entra en algo que es muy comprensiblemente valorable, de parte de las tradiciones griegas, la determinación más sutil, la solución más lindo de todas, la más fácil de todas las resoluciones, que es lo opuesto de la elemental, la más rica acumulativa de plenitud y por consiguiente la más desarrollada A Anaxímenes se le asigna la redacción de un tratado sobre la naturaleza del que no conservamos más que referencias hechas por autores posteriores En dicho tratado, Anaxímenes volvería a eliminar los pilares del todavía precario edificio de la filosofía afirmando lo siguiente: “Así como nuestra ánima, que es aire, mantiene nuestra cohesión, también al planeta entero lo comprende un hálito, el aire” Esta dimensión, este fragmento, hace abarcar que se le haya atribuido unánimemente, que dijera que este compañero, porque no hay una división generacional, este compañero de Tales y de Anaximandro, que el arché, la ley, el inicio de la unidad intensiva limitante, es aire

Es aire, soplo, vida… Anaxímenes apunta a que este primer inicio es el aire; sinónimo de aliento escencial, de soplo escencial, de pneuma; apunta a que, de la misma manera que en nosotros, el alma está enlazada a ese aliento escencial y que en ese sentido nos abraza y nos cohesiona, de la misma manera el aire cohesiona y abraza a la naturaleza entera, oséa, la naturaleza entera, en su fluído, en su dinámica persistente, en su movimiento continuo, viene instaurada, incardinada, abrazada, acogida en este primer inicio El aire como tal, y es algo de muy sentido común, puede ser considerado como un medio, quizá el medio por antonomasia Un medio, comunmente, se considera como algo pasivo como algo que sencillamente está, más que nada desde el criterio de la percepción sensitiva, de la percepción no tanto quizá visual, comprendido desde nuestra ciencia de hoy, que ya sabe de sobra que las ondas electromagnéticas no requieren un medio de tipo aire, en relación que son ondas no longitudinales, para transmitirse, no en este sentido de las ondas de la percepción visual, pero sí por lo menos nuestra ciencia podría asegurar que el aire es un medio pasivo primordial tanto para el olfato, es algo muy evidente, también el oído y también el gusto, inclusive llevado a la percepción visual, no habría órgano percibiente, no habría ojo y no habría persona que podría ver, si no hubiera aire, difícilmente Entonces, esta clase de interpretación lo que sitúa como venía a destacar es que el aire es un medio, y es un medio pasivo, es un medio si deseamos envolvente, es un medio tipo una cúpula o tipo una cápsula, es lo que comunmente se sabe como atmósfera, un ámbito atmosférico un ámbito que inunda todo lo que hay, pero que, no obstante, no es o no posee una esencialidad que facilita que aquello sea en lo que se enfoca nuestra atención, aquello no es lo importante En este punto Anaxímenes introduce una novedad en el momento de argumentar el origen de las cosas en relación a sus antecesores

Aunque ni Tales ni Anaximandro tienen bastante presente los mecanismos de cambio en Anaxímenes esta cuestión se torna nuclear El tercero de los milesios precisará que los cambios en esta materia primordial que es el aire, se tienen que a la rarefacción y a la condensación El aire, al rarefactarse, se calentaría y formaría el fuego Al condensarse se enfriaría y formaría antes que nada las nubes de las que brotaría la lluvia que paralelamente, al compactarse, formaría la tierra y las piedras La naturaleza es un fluído, la naturaleza es dinámica, la naturaleza no es estática, no hay nada rígido en ella, no obstante hay una ley, hay una medida, hay un orden en virtud del cual todo aquello que se constituye en el movimiento, que se constituye en el devenir, exactamente consigue este orden, esta armonía, esta proporción que es sinónimo de vida

Dicen de Anaxímenes que cultivó primordialmente la meteorología Y es en su interpretación de los fenómenos meteorológicos donde mayormente se inspirará su visión del cosmos, ya que para Anaxímenes la tierra, “plana como una hoja” según sus expresiones, se formó en primera instancia desde la condensación del aire A su vez, los cuerpos celestes, de todas formas planos, habrían surgido gracias a la rarefacción terrestre, oséa, gracias a la respiración de la tierra Los astros, por consiguiente, no serían más que fuego o aire rarificado que, según Anaxímenes, giraría cerca de la tierra “como un sombrero lo realiza cerca de nuestra cabeza” En este aliento escencial se sustentan todas las cosas, en esta contracción-expansión, en este ritmo de la respiración

De la misma manera que para nosotros este aliento escencial piensa la vida en este ritmo de inspiración-expiración, de la misma manera en la naturaleza el aire piensa su aliento escencial y escencial, de tal modo que todas las cosas estarían generadas desde este aliento escencial desde un desarrollo de condensación y de rarefacción, oséa, de nuevo estamos con estos movimientos contrarios desde los cuales todo se cambia, una cosa se cambia en la otra, todo está brindado, está brindado a la metamorfosis, una metamorfosis que para ellos es el corazón mismo de la physis Anaxímenes, por consiguiente, sabe que el aire sería para el planeta lo que el aliento es al hombre La función de este soplo sería la de ofrecer cohesión y coherencia a los elementos que conforman el cuerpo humano Siendo el cosmos para Anaxímenes una versión ampliada de nuestro cuerpo, el mismo soplo mantendría de todas formas unido al universo Anaxímenes determina simbólicamente el aire como un soplo, es algo que envuelve a las cosas, pero este envolvimiento, esta envoltura, este envolver, en inicio tendría que ver, en conexión con Tales, con la afirmación de que todo está lleno de lo divino, comprendido este todo, esta iniciativa de grupo, de envoltura, desde un complemento que sería situacional, estaría comentando de un espacio, sería más bien un “en las cosas”, no todo comprendido como dentro de las cosas, no dentro insisto como una envoltura, pero un sí “en las cosas”

Nos cuentan también los doxógrafos que Aristóteles se reía un poco condescendientemente de la prueba que atribuían a Anaxímenes, y sucede que hasta tal punto el aire sería el inicio de la vida, vida significa psique, alma, que si se pone un espejito enfrente de alguien que no entendemos si ha muerto o no, si está vivo lo empaña por el aliento y si no, no, y además el aire sale ardiente cuando sale de nosotros en la expiración, y no obstante entra frío, y a él le parecían estas cuestiones muy ingenuas Muy ingenuas intentando de la consistencia y de la hondura de lo que establece Anaxímenes, porque ¿por qué puede decir que el arché es aire en el sentido de soplo, en el sentido de aliento y en el sentido de vida? Lo puede decir porque, precisamente para la Physis, como espontaneidad autolegislada que no es la de los entes artificiales, sino la natura naturans, la naturaleza creativa de los seres vivos, el inicio es el alma, el inicio es la vida, pero vida en griego, alma, significa siempre el alma sensible de las percepciones sensoriales, y el inicio de operación de lo que llamamos las ocupaciones abstractas Ya sabíamos algo sobre esto, ya sabíamos que dentro de la acepción de ley como método, de ley como medida, que hay diversos tipos de leyes, que un ámbito no es sin el otro, que siendo diferentes no hay el uno sin el otro, que hay una necesidad si deseamos formal de copertenencia entre ellos En este momento se nos comunica algo más, se nos comunica que esa relación necesaria entre ellos es una relación de ida y de vuelta, que tiene cierto estatuto si deseamos de ausencia-presencia, es un irrumpir, es un estallar, es una respiración, es un desgarro y un desgarro escencial, un desgarro activo, activo y como tal transformador, y como tal posibilitante tanto de uno como otro Esta analogía entre el hombre y el cosmos, sistemas los dos dotados de un alma o soplo inextinguible que los envuelve y los anima de forma periódica y cíclica, se convertirá en uno de los vectores de inspiración más fértiles del pensamiento renacentista

Una de las dimensiones en el renacimiento grecolatino, Marsilio Ficino en Pico della Mirandola, cuando surja, será precisamente agarrar esta enseñanza del enorme Anaxímenes Simultáneamente, tuvo tal aceptación en el planeta heleno que a través de la transmisión de Aristarco, de Lamsaco, de Diógenes de Apolonia, llega a Sócrates, y Sócrates ya lo considera tan alcanzado este pensamiento sobre el arché milesio, que ya lo realiza de el y dice por eso, que no en todos los casos se ha comprendido bien, que no posee por qué investigar ya él el alma de todo el mundo, el alma del cosmos (ya observaremos que también hay una vigorosa contribución del pitagorismo a esta misma cuestión) sino que lo que va a estudiar es el alma del hombre, de ahí entonces que las indagaciones socráticas, influidas por toda esta recepción de Anaxímenes, se dediquen a entender qué es el alma del hombre y cómo la tenemos la posibilidad de llevar a cabo increíble, y cómo podrá ser que tengamos técnicas y ciencias para todas las otras cuestiones y no hayamos comprendido, no hayamos encontrado una ciencia, una episteme del alma, y de su virtud de carácter político educativo que asegure la eternidad de la episteme de la transmisión La consideración de Anaxímenes se prolonga hasta la modernidad actualizándose a través de diferentes conceptos como el “éter” o el “sensorium dei” del que nos hablará Newton Tampoco resulta extraño vincular a Anaxímenes con la ecología contemporánea y su forma de concebir a la Tierra como un ser vivo, como un templo que, así como los milesios nos propusieron, debe ser habitado, respetado, pero más que nada y antes que nada, comprendido En Anaxímenes lo que estamos es un principio de… una vez uno asume un cierto mapa, una alguna topología de ámbitos que hasta la actualidad hemos delimitado como pluralidad originaria, entablar las relaciones, empezar a reflexionar el Estatuto que tienen las relaciones, no quizá tanto asumirlas como posibilitantes y determinantes, constituyentes, cosa que ya de manera directa y de forma instantánea y así explicitada hará Heráclito, o bueno, se moverá en esos ámbitos, quiero decir que tratar precisamente de delimitar simbólicamente lo que es el método, la medida, establecerlos como relación de ámbitos, y ver qué delimitaciones, que determinaciones tiene la posibilidad de tener, pero sí se apunta un poco en esa línea, más que nada asumiendo, como veníamos recalcando hasta aquí, que no hay una separación absoluta, que el medio jamás está separado del fin, pero tampoco hay confusión (esto más o menos lo sabíamos hasta ahora) y que la relación tiene siempre un estatuto, si deseamos de irrupción, en términos muy de nuestra filosofía contemporánea posmoderna de acontecer o de hecho, al estilo del soplo, al estilo de la respiración súbita

Heráclito llamará a esto de manera directa, el rayo En la Physis el movimiento, el fluído, la metamorfosis, el cambiarse de unas cosas en otras es exactamente lo que apunta a esta cualidad, a esta textura de la vida natural de la cual ellos están enamorados, oséa para ellos es una filosofía, es un amor por lo divino, por aquello que de divino se expresa en la naturaleza, por aquello que de divino hay en todos los procesos vitales en los cuales nosotros nos encontramos metidos, nos encontramos sumergidos La escuela de Mileto no desaparece desde el criterio de la memoria de la filosofía, es verdad que el centro de atención se desplaza a Samos que también pertenece a la Jonia porque allí nace Pitágoras, que aunque después tendrá que escapar a través de un drama político muy profundo, tendrá que escapar a Crotona y a eso que llamamos la Magna Grecia y lo que es ahora mismo la Italia del sur, desplaza por consiguiente la atención, pero Mileto queda obtenida para toda la vida en Aristóteles y en el peripato que dirá que la filosofía no empieza en el pitagorismo, sino que empieza con los milesios y entonces con la physis, y con la dimensión viva de la physis, y no tanto con la ciencia matemática ni con la ciencia del número y por otro lado se traslada también, a la consideración que recibe de parte de Anaxágoras y Sócrates, todo el régimen del alma y de la comprensión del alma, tanto del cosmos o de la physis como del alma del hombre En todo el pasado Siglo XX salieron a la luz, después de centenares de años sepultados, una sucesión de restos arqueológicos que revelaban el esplendor de la edad dorada de Mileto Las crónicas narran como en el 494 A

C la polis, aliada de los griegos, sería arrasada por los persas Aunque la localidad se recuperaría de forma recurrente de consecutivas conquistas y reconquistas en todo el tiempo, no así lo haría la escuela de pensamiento que en sus orígenes albergara La semilla de la filosofía, no obstante, había brotado y esta sería trasplantada a la Magna Grecia, pero eso es ya otra historia