Anaximandro de Mileto

Si tuviéramos acceso a una biblioteca en la que se encontrara almacenada, por orden cronológico, toda la producción escrita de Occidente, y buscáramos en la sección de Filosofía, la primera entrada con la que nos encontraríamos haría referencia a apenas un legajo, el vestigio, cuentan, de una obra mayor de la que sólo una frase pudo ser conservada, 32 palabras cuyo eco ha seguido resonando obstinadamente durante los últimos 2600 años, recorriendo hasta el último intersticio del colosal edificio del Pensamiento erigido sobre Grecia La frase se le atribuye a Anaximandro, pensador del siglo VI antes de Cristo, vinculado a la polis o Ciudad Estado de Mileto

Todavía hoy, o quizás convendría decir, hoy más que nunca, la interpretación de la sentencia del milesio sigue siendo problemática De donde las entidades, o las cosas, nacen o provienen de allí, donde también perecen por necesidad, se dan justicia y se dan injusticia unas a otras, según el orden del tiempo De donde las entidades presentes tienen origen, hacia allí tiene lugar su corrupción por necesidad “Todas las cosas se pagan tributo unas a otras”, dice, “según el orden del tiempo” Pues han de pagarse mutuamente, unas a otras, la pena de su injusticia, de acuerdo con la disposición del tiempo cronos

Anaximandro

Se estima que Anaximandro nació alrededor del 610 AC y, aunque la falta de datos históricos fiables no nos permite asegurarlo, se acepta como cierto, además, que fue discípulo de Tales, pensador igualmente milesio, considerado como el padre de la Filosofía Fuera Tales su profesor o no, la influencia de su pensamiento parece estar fuera de toda duda, especialmente en lo referente a la importancia que Tales le atribuía al agua, a la que consideraba como “arché”, o principio originario de todas las cosas Aunque para Anaximandro el agua dejaría de ser identificada con ese “arché” o principio originario, podría ser considerada, sin embargo, como aquel elemento del que provendría la vida

Del agua, según Anaximandro, provendrían igualmente los seres humanos, que habrían evolucionado de unas criaturas parecidas a los peces en su morfología Con esta idea, el milesio, se adelantaría en 25 siglos a la Teoría de la Evolución de Charles Darwin Anaximandro profundiza en esta búsqueda del principio en tanto aquello que rige, en tanto aquello que gobierna todas las cosas, es decir, en tanto que “arché”, en tanto que principio, que no es únicamente principio en el tiempo, sino, fundamentalmente, es aquello que principia toda la dinámica natural Aquí, cuando habla de origen, cuando habla de principio, no habla de “arché”, decíamos que ese es un término que introduce Aristóteles, utiliza el término “génesis”, que es un término que tiene resonancias, desde nuestro castellano, bastante, bastante profundas, bueno, los mitos del génesis bíblico y demás… Anaximandro apunta a que este primer principio es “lo ápeiron, to ápeiron”, es decir, aquello que no es limitado, aquello que carece de límite, aquello que, precisamente, por carecer de límite, es capaz de delimitarse en todas las formas de vida De tal modo que se apunta a una unidad en la multiplicidad, es decir, aquello que coordina, que da cohesión, que equilibra todas las cosas naturales, y aquello de lo cual son expresión cada uno de los límites que conforman la infinita vida que vemos, a los infinitos seres que vemos

De tal modo que todo cuanto vemos se da en el trasfondo de este principio que no es limitado, pero que es fuente de límite y que se encuentra vinculando, dando cohesión, orden y armonía, a todo aquello que es limitado Siguiendo una línea de cierta coherencia con Tales, Anaximandro, sí Tales ya había situado la investigación filosófica como una investigación ontológica, dentro de una ontología de las diferencias plurales, de diferentes ámbitos o niveles ontológicos, con cierta simetría ontológica Sí Tales había llegado a ese punto y lo había planteado de una manera muy propia o de una manera simbólica, si queremos, de ese modo, Anaximandro, dentro de esos dos niveles que ya habíamos situado, principios y cosas, se situaría en el ámbito de las cosas, parecería que se centra, sobre todo, en esa cuestión Mucha doxografía, sobre todo, de influencia bíblica, creyerá que el “arché” para Anaximandro era “lo ápeiron”, lo infinito, y entonces este infinito semita que siempre enloquece a todas las tradiciones del libro, aquello que no tiene restricciones, aquel plus de más allá, sin embargo, si nosotros observamos con cuidado, y desde un punto de vista griego, no desde un punto de vista semita, lo que está diciendo la sentencia, aquí el “arché” no puede ser lo ilimitado, sino que, lo que es, es la respiración, la oscilación, los pitagóricos le llamarán “aritmós” Donde hay límite hay proporción, hay armonía, hay forma, y la matemática, allá donde se encuentra la proporción, la armonía, la forma, es una disciplina fundamental

La matemática va a estar muy vinculada al discurso de la filosofía en momentos muy importantes de su desarrollo, y es precisamente por esto, es por la percepción de que hay una proporción y una armonía fundamental que acoge las formas, y esta proporción puede ser vertida en lenguaje matemático El ritmo del nacimiento y de la muerte, pero visto desde el espacio tiempo que permite, al estar libre, que puedan venir y sobrevivir, instar aquellos ausentes posibles que pertenecen al futuro, y que qué relación tienen, entonces, con lo posible del pasado Poseidón era para los griegos el dios que reinaba sobre las aguas en las que Anaximandro veía el origen de la vida A su culto se dedicó el templo erigido sobre el cabo Sunión, un acantilado desde el que, la leyenda cuenta, que saltó el Rey Egeo, entregando su vida al mar, al creer que su hijo Teseo había muerto al enfrentarse al minotauro Tal vez para responder a la cuestión de qué relación guarda el presente que vivimos, tanto con el futuro como con el pasado, es necesario que hagamos el ejercicio de pensar como un griego

Se hace necesario liberarnos por un momento del peso del dogma, de los prejuicios y de los 2000 años de inevitable influencia del pensamiento judeo-cristiano con el que cargamos, e invocar el recuerdo del Rey Egeo En este sentido, para el pensamiento griego, lo posible no podía confundirse con lo imposible Además, lo posible no queda restringido solo al futuro, sino que puede ser parte del pasado que se reinterpreta en nuestro mundo… o en otros mundos posibles Esto es difícil de establecer, porque tiene una importancia inmensa para la piedad filosófica, la experiencia es que hay múltiples posibilidades en cada momento, en este mismo, también, que no se están dando… La determinación, la delimitación de lo presente, que a su vez implica que sea una posibilidad determinada, aquella que puede darse del futuro, recogiendo los repertorios posibles del pasado, no deja para nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad de hacer notar que, constantemente, hay posibilidades que se pierden Sí como nos revela el filósofo Simplicio, Anaximandro llegó a especular con la multiplicidad de universos, podríamos encontrar en su figura, sino a un precursor, por lo menos una importante fuente de inspiración para la Física Cuántica

En el eco de la frase

Se puede encontrar, además, una explicación alegórica de algunos de los principios en los que se sustenta la teoría del Big Bang, enunciada más de dos milenios después, y en virtud de la que el universo se expandiría y se contraería eternamente, de manera cíclica a lo largo del tiempo, dando lugar a un número sucesivo e infinito de eclosiones y ocasos Su modelo cosmológico fue el primero conocido, concebido como un sistema mecánico en el que la Tierra flotaba en el centro del mismo, sin necesidad de ser sostenida Esta idea revolucionaria permitió el desarrollo posterior de la astronomía, tal y como la conocemos en nuestros días El esquema dibujado por su esfera celeste marcará el camino de todos los intentos posteriores de entender las dinámicas que rigen el universo que nos envuelve Como sucede con otros muchos filósofos de la antigüedad, y de acuerdo con algunos doxógrafos, es posible que Anaximandro ejerciera como legislador

En concreto, se cree que pudo liderar la Colonia milesia de Apolonia, situada en la costa oeste del Mar Negro No es extraño, en este sentido, que en su frase adquiera una importancia nuclear la cuestión de la justicia Justicia e injusticia son términos, para todos nosotros, muy de derecho, muy de legalidad, lo cual, en principio, lo que parecería es responder a la cuestión a la que me refería hace un segundo, de qué pasaba con los principios, qué pasaba con la cuestión de la ley, de la medida, del criterio ¿No se está tratando cuando decimos que lo que se está hablando es algo así como del nivel, del estrato, del plano de las cosas? Bueno, pues parecería que sí Lo que nos dice es que las cosas se dan cierta justicia entre sí, pero, también, a la vez, cierta injusticia

¿Cómo puede ocurrir eso? ¿No hay cierta contradicción lógica, trivialmente establecida, pero lógica, entre eso? Aquí lo que se nos está forzando, podemos utilizar otro ejemplo comprensivo, sería a un tipo de relación, en el que ciertamente hay justicia, hay mutua legalidad entre las cosas, una legalidad, en este caso, como un poco adelantábamos antes, una legalidad ¿posibilitante? Pensemos en una configuración dada Una configuración dada puede ser un cuarto de estar Nos encontramos una mesa, nos encontramos una lámpara, nos encontramos un brasero y nos encontramos un vaso Hay una serie de elementos, hay una serie de cosas, entre esas cosas, entre esos elementos de la configuración dada, hay cierta justicia, porque ciertamente para esta configuración particular, la ausencia de cualquiera de los elementos provocaría que hubiera otra configuración, provocaría que ya no hubiera, al menos, esta configuración justa, particular, dada tal y como la conocemos, pero, a la vez, de acuerdo a esta configuración dada, de acuerdo a esta… si queremos, estructura o esquema de cosas, el que justamente esta configuración dada tenga estos elementos, supone una cierta exclusión, una cierta obstancia, con respecto a otros elementos que han quedado fuera de esta configuración Esta podría ser un poco la parte, si queremos verlo así, de la injusticia

De nuevo, a lo que se nos está enviando, a lo que se nos está remitiendo, ante todo, es una cuestión de pluralidad originaria Ya no nos vale sólo con diferenciar entre planos de principios y planos de cosas, Anaximandro nos está invitando, incluso dentro del plano, del estrato de las cosas, diferenciar entre, ya desde un punto de vista modal, mundos posibles, mundos fácticos, en sus diferentes posibilidades o declinaciones Ahí estaría un poco, entonces, la cuestión y la posibilidad que nos ofrece, justamente, Anaximandro De entre todas las interpretaciones y lecturas que se han hecho de la célebre frase, destaca la del filósofo alemán Martin Heidegger, que en 1950 publicará “La sentencia de Anaximandro” En este ensayo, Heidegger analizará exhaustivamente el texto, en concreto la segunda parte

Heidegger amplia las fronteras metafísicas del debate original En su interpretación, los presentes se encaminarían hacia aquel lugar de donde han nacido por necesidad, ya que han de pagarse unos a los otros la pena, el castigo, la deuda de su injusticia según el orden del tiempo, entendido el tiempo como un tiempo cronológico ¿Qué injusticia cometen los presentes, los presentes contra los que no son presentes, es decir, contra los ausentes? La cuestión del ser del tiempo está ya aquí necesariamente implicada, los tiempos presentes, los fenómenos presentes, cometen una injusticia con los ausentes ¿Quiénes son los ausentes? Los tiempos pasados y los futuros, es decir, los posibles, los posibles ausentes son los que son agraviados por los presentes ¿Qué significa eso? Había una película muy bonita, se llamaba “La balada de Narayama” en la que se contaba una saga de cuentos japoneses, y uno de ellos ilustra perfectamente el sentido de la sentencia de Anaximandro

Dicen que lo grabó una no actriz, una mujer de un poblado, que necesitó realizarlo, no fingirlo, lo que voy a decir Parece que la costumbre de ese pueblo es que, cuando alguien se hacía muy mayor, se marchaba a una hermosa montaña a morir cerca de lo divino, de la “fisis”, para eso el síntoma inequívoco es que hubiera perdido los dientes, y la protagonista de este cuento tenía una dentadura envidiable, y como ya estaba notando que no podía andar, de comer suficientemente bien a los bebés, a los otros, a los que venían, a los nuevos que venían, entonces ella, y no era actriz, se daba con los dientes en una piedra, hasta que consiguió romperse la dentadura y que su hijo, pacíficamente, cumpliendo la ley cíclica, la llevará a morir, en paz, a la montaña Los presentes cometen una injusticia contra los tiempos futuros y pasados, contra los ausentes, si persisten, si no murieran, si ocuparan la totalidad del tiempo espacio Dice Anaximandro, “esto no puede ocurrir así”, la ley, la disposición del tiempo cronológico les lleva, ¿a dónde? A ese lugar de lo ilimitado “ápeiron”, que se ha delimitado, se ha hecho concreto, cuando ellos han nacido, de donde tienen origen, de lo ilimitado, al limitarse, vuelven a perderlo al morir, volviendo a encaminarse… Marzoa que es siempre muy cuidadoso, Felipe Martínez Marzoa dice “hacia allí”, porque esto nosotros ya no lo vemos, “hacia allí” se encaminan, de acuerdo con esta necesidad, pues han de pagarse la injusticia El pasado siglo XX fue determinante a la hora de retomar la interpretación del pensamiento originario de una ciudad, Mileto, que gracias al trabajo de arqueólogos e historiadores, emergía de entre las ruinas de su pasado

Tras el primer balbuceo de la filosofía pronunciado por Tales, Anaximandro recoge el testigo de una tradición que llega hasta nuestros días Las vistas, apenas atisbadas por aquel que fuera considerado su maestro, se tornan infinitas, abonando el terreno de una de las ramas más fértiles de la filosofía, la que con el paso del tiempo será conocida como ontología o estudio del ser La cuestión del “arché”, la cuestión de la ley y la medida, siempre tiene en cuenta una finalidad, un “thelos” Estamos diferenciando dos planos, pero los dos planos están relacionados Además, el plano de los principios, en principio será algo que, posteriormente, desarrollará Aristóteles, lo explicitará en su metafísica, es un plano causal, es un plano de causas primeras y principios primeros, es un plano, en este sentido, teleológico también

Evidentemente, la reflexión acerca de aquello que no es visible en la propia naturaleza y que se expresa en las formas visibles, es decir, aquello que está más allá del límite no como lo informe, es decir, no como aquello que es informe, no como aquello que es indeterminado por amorfo, sino como aquello capaz de esa potencia máxima de dar de sí el infinito flujo vital, las infinitas formas naturales en toda la belleza del mundo Evidentemente, este campo de reflexión que atraviesa corrientes muy importantes de la filosofía, podemos considerarlo desde el punto de vista de ese primer origen de ese discurso, podríamos decir Probablemente el arte, la poesía, la literatura, pero, desde luego, también la filosofía, sea siempre muy sensible a esas posibilidades que no pueden estar dándose aquí y ahora, que seguramente se den a lo largo del curso del tiempo en otros mundos, puede que, incluso, simultáneos al nuestro