Por qué no podemos no considerarnos discípulos de Hegel

“Dime cuál es tu vínculo con Hegel y te diré cuál es tu vínculo con el mundo histórico presente”

Ésta podría ser, tal vez, la fórmula en la que condensar el sentido de la actual relación con Hegel, de toda pasión crítica, filosófica que desee asumir una relación no puramente apologética con respecto a lo existente Hegel es, hoy día, el pensador más enfrentado de todos a cualquier latitud filosófica y política; incluso más que Marx, el cual puede, en todo caso, (como ha dicho con acierto Slavoj Žižek) ser asumido bajo formas descafeinadas, o sea, bajo formas desprovistas del “pathos” revolucionario” de corte anticapitalista : Marx considerado, de modo descafeinado, como profeta de la globalización, o, si se quiere, como profeta de la extinción del estado, que no es sino el gran sueño neoliberal que hoy se está verificando trágicamente ante nosotros.

En cambio, en este punto, Hegel se mantiene, estructuralmente, como pensador disonante en relación al “mundo del reino animal” del espíritu capitalista; Hegel se mantiene como pensador incompatible, fecundamente incompatible, con el orden capitalista del mundo y lo es, esencialmente, por cuatro motivos que expondré en seguida pero antes de exponerlos quisiera recordar que, ante una observación no ideológicamente condicionada por las principales posiciones filosóficas hoy dominantes, nos damos cuenta de que Hegel es el “gran excluido” o, si queréis, el “gran enemigo” contra el que todos los posicionamientos filosóficos (incluidos los más divergentes) dirigen su crítica Pensemos, por ejemplo, en la filosofía post-moderna que ve a Hegel como pensador totalitario debido a su idea “fuerte” de verdad y de sistematicidad; pensemos, también, en las filosofías analíticas que ven en Hegel (pensador de la “historicidad” y del “sujeto”) un constante enemigo hacia el cual dirigir sus puyas.

hegel

Pero pensemos, incluso, en las filosofías feministas que, desde siempre, han sostenido la exigencia de apartar a Hegel o más aún, según una fórmula feminista de no hace mucho, de “escupir sobre Hegel” O pensemos en las filosofías de la “diferencia”, por ejemplo, la filosofía de Deleuze, una filosofía expresamente anti-hegeliana, etc Por tanto podríamos decir que Hegel, sin duda, es el “gran autor” contra el que se sitúan todas las filosofías vigentes en el debate filosófico

Hegel es el gran enemigo contra el que, hoy día, la filosofía dirige su crítica Pero¿ por qué Hegel, en la actualidad, debe ser contínuamente demonizado ? ¿Por qué Hegel debe ser un autor contínuamente repudiado? Sabemos que las “modas filosóficas” nunca son inocentes

Las modas filosóficas siguen siempre los ciclos de la producción capitalista, en el sentido de que sólo está de moda aquello que confirma el espíritu del tiempo, en donde se declara siempre “pasado de moda” y digno de ser abandonado todo lo que no está milimétricamente alineado con el espíritu de nuestro tiempo; y es en este sentido, precisamente, en el que a Hegel se le debe “dar muerte” continuamente por medio de las producciones simbólicas dominantes, porque Hegel es incompatible con el capitalismo que está reinando en la humanidad hoy día ¿ Por qué es incompatible ? Como he dicho, por cuatro motivos fundamentales : en primer lugar, porque Hegel invierte la visión dominante de la verdad como “adaequatio rei et intellectus”, para Hegel la verdad no es “correcta representación exacta del mundo objetivo”, no es reflejo exacto del objeto pensado como un “datum” que está ahí y que se debe reproducir tal como es por el sujeto; para Hegel la verdad señala, en todo caso, un proceso de mediación temporal con el que el sujeto llega a la conclusión de ser “idéntico al objeto” o, usando la sintaxis de la “Fenomenología del espíritu”, la verdad filosófica reside en el “pensar la totalidad como sustancia y como sujeto”, o sea, pensar la verdad como proceso que se desarrolla en el tiempo y que implica un aumento de la autoconsciencia humana que se desarrolla en la historia Primer punto En segundo lugar, Hegel es un pensador de la “historicidad” o, para ser más precisos, Hegel es el pensador que mantiene inseparablemente unidas “verdad filosófica” e “historicidad” : “lo verdadero es el todo pero todo-devenido” dice Hegel; es decir, “lo verdadero” implica un proceso en el que lo verdadero emerge completamente como tal , en el que “sale fuera de sí mismo”, se niega para, posteriormente, reencontrarse, en el que, precisamente, la verdad se piensa como resultado de un proceso que implica “alienación” y subsiguiente “restitución”, como nos dice en el prólogo a su “Fenomenología del espíritu”; o sea, la verdad es pensada históricamente y uno de los rasgos dominantes de nuestro presente, como se sabe, es la supresión del sentido histórico precisamente

No es casualidad que vivamos en la época definida como “final de la historia”, es decir, en la época en la que el capital se piensa como eterno e intrascendible, como “final de la historia” Punto Como si ya no existiera un futuro posible, alternativo, respecto al capital mismo En cambio, repito, Hegel es el pensador de la historicidad, el primer pensador a partir del cual la verdad se piensa de forma histórica como proceso de conversión en “verdadero” del verdadero mismo En tercer lugar (procedo rápidamente) Hegel es absolutamente disonante en relación al espíritu del presente por el mero hecho de que se niega categoricamente a pensar en la comunidad a nivel de aislados individuos abstractos, autónomos y, tal vez, incluso recíprocamente antagonistas

Hegel es un pensador de la comunidad, del “ethos” comunitario, de las potencias éticas, de la “Gemeinschaft” (la comunidad); es decir, la comunidad preexiste frente al individuo “robinsoniano” y atómico, y, si se quiere, incluso en relación a lo que, en la “Enciclopedia de las ciencias filosóficas en compendio”, Hegel denomina “el sistema de la atomística”, magnífica definición del presente reino animal del espíritu capitalista que fracciona la humanidad en una polvareda de átomos-consumidores, indiferentes y , llegado el caso, hostiles los unos con los otros Para Hegel la comunidad se sitúa antes que el individuo y el individuo se puede realizar sólo al interno de la comunidad, en el espíritu de la comunidad misma De ahí, precisamente, la polémica de Hegel contra la moralidad kantiana, contra las “bellas almas” y contra todas esas formas que distinguen y separan al individuo del “ethos” comunitario Sólo al interno de la comunidad, repito, el individuo puede desarrollarse plenamente En cuarto lugar (procedo también de modo rápido y resumido) Hegel es incompatible con el actual espíritu de la condición neoliberal debido a que Hegel es un teórico del Estado

Hegel es un teórico de la supremacía de la política sobre la economía En “Principios de Filosofía del Derecho” (1821) Hegel muestra magníficamente el hecho de que el sistema de las necesidades, o sea, el sistema -podríamos decir- de la sociedad civil abandonada a sí misma, sin disciplina ni ética ni política, debe ser colocado, digamos, bajo el control de la politica y de la “eticidad” Abandonado a sí mismo provoca tragedias en la esfera ética, produce “pauperización”, empobrecimiento monstruoso de una parte de la sociedad “Riquezas ingentes se acumulan en manos de unos pocos” dice Hegel“espectáculo terrible” En cambio, la tarea principal del Estado es la de garantizar, de manera estable, la supremacía de la decisión política soberana sobre los automatismos de la economía, es decir, garantizar el hecho de que la política, trámite la potencia ética estatal -que, por cierto, Hegel llama, haciendo referencia a Hobbes, “el dios en la tierra”- garantice un disciplinar constante de la economía que impida la disolución de la comunidad La política permite al “ethos” comunitario perdurar de modo estable y no disolverse por una economía abandonada a sí misma Por todo ello, Hegel puede ser percibido, de manera fecunda, como un autor disonante en relación al espíritu de nuestro presente

pero también (como he tenido la oportunidad de exponer en otro sitio) la verdadera esencia del pensamiento político de Hegel reside en el hecho de ser un burgués anticapitalista Hegel hereda y metaboliza todas las grandes conquistas de la sociedad burguesa de su tiempo; metaboliza la gran cultura burguesa de su tiempo y, a su vez, lucha constantemente contra el capitalismo, o sea, contra la autonomización de lo económico que “da muerte” a la metafísica y “da muerte” a la comunidad De ahí la polémica constante de Hegel contra Inglaterra, el país del intelecto abstracto y la ausencia de la metafísica, y de la autonomización de la economía Hegel es, por tanto, un burgués anticapitalista que quiere preservar las grandes conquistas de la sociedad burguesa sabiendo bien que el movimiento de una economía abandonada a sí misma, o sea el capitalismo, es él mismo el portador de la disgregación de la “eticidad” En este sentido véanse las grandes intuiciones de Lukàcs en su magnífico texto “El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista”